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Tu mayor competidor es lo que quieres llegar a ser

martes, 10 de diciembre de 2013

Razones para que nuestros mayores practiquen actividad física

La educación en actividad física es un ámbito muy poco explotado, que prácticamente podríamos decir que ha emanado hace relativamente poco tiempo, es un ámbito en el que en la actualidad hay bastantes salidas, y que estoy segura puede hacernos crecer como personas a la vez que ayudamos y enseñamos a otras personas.
La gimnasia para estas personas debe ser adaptada a sus posibilidades, ya que no podemos exigir acciones que estén fuera de sus posibilidades puesto que lo único que conseguiríamos sería el abandono; además debemos saber que la no realización de este sector de actividad física deportiva, solo estaría perjudicándoles en todos los niveles ya que está lo suficientemente testado científicamente que la actividad física en estas personas produce cuantiosas mejoras tanto a nivel de autoestima como a nivel de auto imagen gracias a la mejora de algunos indicadores indirectos como es el caso  de la consecución  de una mayor autonomía, el aumento  y la mejora de los recursos propios, y  el valor que cobra al disfrutar la alegría por la vida, la diversión y el entretenimiento. A demás, gracias a la actividad física se les permite a estas personas estrechar grandes vínculos con las personas que les rodean, y como no mejorar aspectos corporales como la búsqueda de salud y aspectos perceptivos como la  percepción del propio cuerpo.
Todas estas afirmaciones en las que me he apoyado mediante el siguiente artículo de Berta Etxábarri Bidegain las he querido corroborar personalmente con una experiencia personal que he tenido la suerte de vivenciar con mi abuela materna.
El pasado jueves aproximadamente a las 10 de la noche compartía una conversación de lo más entretenida con mi abuela, ya que aprovechando que mi tema a tratar en esta asignatura iba dedicado a personas de sus características, se me ocurrió preguntarle sobre sus clases de “Yoga”; ella de lo más emocionada se puso en situación y comenzó a contarme como transcurrían sus sesiones y lo que hacían en ellas, se notaba en sus expresiones y gestos que realmente disfrutaba con la actividad…cerró los ojos y comenzó a decirnos exactamente algunos de los ejercicios que les hacían hacer utilizando el mismo tono de voz que la profesora utilizaba en sus clases, ante esto mi madre y yo empezamos a reír, pues era muy curioso que se metiera tan a fondo en el papel, ante esto solo podemos sacar en claro una cosa y es que sin duda sus clases de yoga le parecían divertidas y como no entretenidas. Ni que decir tiene que cualquier movimiento por “simple” que a la vista de personas jóvenes y físicamente activas pueda parecernos, para estas personas es todo un reto, y el hecho de que en estas clases les hagan valerse por sí mismos y desarrollar pequeñas actividades, ya está contribuyendo a alcanzar indicadores como los que mencionaba anteriormente como la autonomía al hacerles protagonistas de algo y sentirse útiles al realizar una actividad diferente a tumbarse en el sofá y encender la televisión. Además como en cualquier rango de edad la actividad física no deja de ser saludable, sin embargo creo que en estas edades cobra un valor aún más importante, ya que por norma general estas personas suelen ser en mayor medida sujetos sedentarios; esto viene dado  por posibles problemas que puedan tener en articulaciones o nivel orgánico lo que les obstaculiza e impide llevar una vida más activa.  El hecho de que puedan distraerse durante dos horas semanales haciendo algo de actividad aunque siempre remarcando adaptada, ayudará sin duda a aumentar la calidad de vida de estas personas, su autoestima al sentirse más competentes, y su auto imagen, al percibirse mejor físicamente.

Finalmente mencionar que los vínculos que estrechan con las personas que les rodean son muy importantes, pues desgraciadamente a estas edades todos tarde o temprano sufriremos la pérdida de algún ser querido, y el tener la posibilidad de salir de casa e involucrarse en un ambiente diferente, con gente nueva, les produce una gran distracción que hace que al menos por algún momento la mente y la imaginación pueda llegar a volar disfrutando del presente, riendo  y sintiendo la vida correr por las venas.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Me interesa

En esta entrada os voy a contar un poco el tema en el cual voy a focalizar mi atención durante el tiempo que nos queda, y los motivos por los que me he decidido a tomar este camino.
Durante toda mi vida, y con esto me quiero referir a tiempos en los que tan solo era una una niña de 9 o 10 años he tenido muy claro lo que quería ser en un futuro, a lo que quería dedicar mi vida y que era aquello que me hacía feliz; por este motivo siempre he tenido muy claras mis metas, las barreras que tenía que superar para alcanzar mis objetivos, y aquello por lo que tenía que luchar, factor que ha hecho que mi esfuerzo tuviera un sentido, alcanzar el objetivo de poder estudiar esta carrera. Creo que establecer unos objetivos es algo muy importante, ya que si no lo hacemos muchas veces podemos caer sumidos en un inmenso laberinto por el perdemos nuestro tiempo intentando hallar una salida; esto algo que le pasa a muchos estudiantes, personas que aparentemente tienen grandes capacidades intelectuales, pero que sin embargo suspenden, vaguean, no se sienten motivados por nada, y es que lo que realmente les pasa es que no han encontrado su vocación y no saben que es lo que quieren hacer en el futuro.
Esto último es algo que a mí nunca me ha pasado, pues como bien he dicho anteriormente siempre he tenido muy claro que quería dedicar mi vida al deporte.
Sin embargo si bien es cierto dentro de saber lo que quería he tenido algunos cambios de opinión, e incluso momentos en los que me he preguntado si era esto lo que realmente quería.
En un primer momento y durante casi toda mi vida había tenido claro que la profesión que quería para mí en un futuro era la de profesora de educación física, ya que me gustaba la educación, los niños, y como no el deporte; sin embargo, y hará poco más de un año o dos, mi punto de vista ha cambiado radicalmente, ya que creo que yo no sería una persona competente para el puesto de profesora de educación física para niños adolescentes. Me encantan los niños, me encanta el deporte, pero creo que la adolescencia es una época muy crítica, en la que el alumnado sufre importantes cambios, y en la que los profesores son unos de los sufridores más directos de dichos cambios; además considero que por mi forma de ser no encajaría en ese ámbito, ya que para mí un buen trabajo es aquel en el que al llegar a casa puedas decir que te sientes realizado, que has ayudado a alguien,  que esas personas te lo agradecen plenamente, y que se sienten motivadas con tu presencia. Esto último es algo que no siempre pasa en la educación secundaria, ya que muchos de los adolescentes que van a clase es simplemente porque están obligados y lo que realmente les gustaría sería estar en casa tumbados en el sofá o trabajando para ganar dinero, por lo que es muy difícil motivar a estas personas que han perdido las ganas por la educación y que sencillamente detestan ya sean mejores o peores a todos los profesores que intentan atraerlos hacia el camino de la enseñanza.
Tras plantearme estas cuestiones, llegué a la conclusión de que lo que realmente quería era centrar mis atenciones en personas que necesitaran mi trabajo, es decir no en personas que están obligadas a verme la cara cada día, sino en personas que estén deseando el momento de su sesión de actividad física para aprender y vivenciar nuevas formas de movimiento, nuevos conocimientos sobre la actividad física, y lo mejor de todo a aprender lecciones sobre la vida y como hacer que esta sea más saludable. Empecé a investigar de este modo y a barajar las salidas que podría tener este proyecto que llevaba en mente, y de repente descubrí que era un sueño posible, y que de nuevo volvía a tener claros unos objetivos y un camino hacia el que dirigirme. Descubrí pues que lo que quería hacer en esta vida era ayudar a retomar una sonrisa a  través del ejercicio a personas que la habían perdido, a hacerlas sentirse motivadas por el ejercicio y a sentirse capaces y productivas al descubrir que también ellos pueden hacerlo.
Como dije en mi anterior entrada pienso que las personas de la tercera edad son los verdaderos tesoros de la vida, ya que si pudiéramos abrir sus mentes una a una descubriríamos que lo que cada una de estas personas puede aportarnos vale más que todo el oro del mundo, y es por ello que quiero hablar en mi blog sobre "La importancia que tiene la educación en la actividad física para las personas de la tercera edad", no se si será algo que os interese a todos, a unos pocos, o tan solo a mí, pero en mis futuras entradas intentaré transmitiros la importancia que personalmente creo que tiene este ámbito de la mejor forma posible para que podaís apreciar la importancia que tienen aquellas personas que sin ganar un oro olímpico pueden llegar a ser los mejores atletas de la historia.

domingo, 10 de noviembre de 2013

¿El deporte y el movimiento son educativos?

Estamos muy acostumbrados a oír hablar del deporte de alto rendimiento o el deporte de competición, es más una de las mayores aspiraciones de la mayoría de los estudiantes de Ciencias de la actividad física y deporte sería llegar a ser entrenador de alto rendimiento.

Jamás diré que el deporte de rendimiento no sea algo educativo, ya que soy defensora a ultranza de que la competición aporta grandes valores y principios a la vida de todo deportista que la experimenta, sin embargo, esta no es la única forma de educar que nos proporciona el deporte.

Desde no hace mucho a empezado a interesarme el deporte en el ámbito de la salud, y más concretamente con personas de la tercera edad, pienso que estas personas son los verdaderos tesoros de la vida, que sus cuerpos están tallados de hierro y sus mentes de experiencia; sin embargo estas personas también necesitan el deporte en su vida, necesitan que el deporte les eduque, y nosotros ser educados por ellos. Por el hecho de ser personas mayores que ya no tienen posibilidad de ganar un oro olímpico no significa que no puedan educarse con el deporte y el movimiento.

Hace poco mi abuela que está apuntada a varios cursos de jubilados, me comentaba que la actividad que más le gustaba de todas las que hacía era Yoga, defendía esta respuesta diciéndome que en ella no solo les proporcionaban una gimnasia adaptada, una gimnasia que les permitía darse cuenta que no eran inútiles y que también podían hacer ejercicio, sino que en esta actividad les daban charlas sobre la vida, sobre la motivación en las tareas, sobre la necesidad de hacer hoy lo que quieras hacer y no dejarlo para mañana, les mostraban que a pesar de los años siguen teniendo ciertas cualidades y que si se cuidan como todo en esta vida podemos conseguir que permanezcan durante más tiempo, es decir les enseñaban, les educaban, y es que por el hecho de ser más mayores no tienen porque no poder aprender y ser educados con el deporte.

Recuerdo también a una señora de 80 años en una piscina donde el agua le llegaba por la cintura, esta tenía un miedo abismal a soltarse del bordillo, al final conseguí llevarla al medio de la piscina agarrada de mi mano, e incluso que agarrada a mí llegara hasta donde el agua le cubría hasta la altura de los hombros, ¿alguien puede negarme que eso no es educar? Ayudar a una persona a superar sus miedos, que experimente la sensación de flotar y a sentir el movimiento en su cuerpo es algo que no solamente hace que enseñemos a nuestros pupilos, sino que nos educa a nosotros mismos ya que somos los primeros que aprendemos con estas grandes personas que sin ser grandes genialidades del deporte están ganando con este.


Lo mismo ocurre con los niños, con los discapacitados, y con nosotros mismos cuando practicamos una actividad que jamás antes habíamos realizado, y es que el deporte educativo no es solo aquel que nos aporta el placer de la victoria o la sensación de una derrota.

Os dejo este enlace con youtube para que os hagaís una idea de lo que hablo

¡Un saludo!

lunes, 4 de noviembre de 2013

Ensayo

La enseñanza es algo que nos incumbe a todos, ya que el ser humano es lo que es gracias a la misma.
Un mundo sin enseñanza, sería aquel en el que la interacción entre seres humanos no existiera, y puesto que el ser humano vive en sociedad un mundo libre de enseñanza sería inconcebible; enseñamos cuando mostramos nuestro comportamiento  como ejemplo a seguir o proponemos nuestro punto de vista, a la vez que aprendemos cuando imitamos o escuchamos criticas que vienen dirigidas hacia nosotros desde otros miembros de la sociedad.
Desde el inicio de los tiempos, el ser humano se ha formado siguiendo el modelo de sus antecesores, tanto de los que dejaban constancia en la historia mediante libros, pinturas o esculturas, como de los que dejaban huella en el corazón como es el caso de nuestros antecesores, abuelos profesores de la infancia o simplemente seres queridos que para nosotros han significado todo un modelo a seguir y a tener en cuenta en cada paso del futuro. Por ello la veteranía es un importante factor a tener en cuenta a la hora de hablar de enseñanza, ya que esta es el pilar fundamental de la experiencia.
En mi caso particular podría decirse que una de las figuras de las que más he aprendido en la vida fue ha sido y será mi abuelo, una persona que me ha enseñado con su comportamiento lo que es la fuerza, templanza, amor y paciencia; esta misma persona me ha hecho ver de la importancia del tiempo algo que se esfuma, y que muchas veces olvidamos disfrutar limitándonos a pensar en lo inexorable que es.
Sin embargo el tiempo no es algo malo, todo lo contrario, es aquello que nos hace humanos, que nos hace aprendices, y con ello futuros educadores. Y es que un educador no podría serlo sin el tiempo, ya que como hemos citado antes primero hay que haber vivido y experimentado, y solo entonces podremos  transmitir nuestros conocimientos como educadores. Aún así este estatus cronológico de que el “viejo” es el único que puede enseñar no se da en todas las ocasiones, ya que nuestros mayores también pueden aprender mucho de nosotros, al igual que nosotros de nuestros menores, ¡o me vas a decir que jamás has enseñado a tu abuela como mirar un sms en el móvil! Por ello podemos decir, que la condición humana tal y como se cita en el libro de Savater “ El valor de educar” nos da a todos en alguna ocasión la posibilidad de ser maestros.
Aun así y pese a que todos somos capaces de enseñar, es precisa y necesaria la enseñanza que ejercen los profesionales de esta, ya que ayudará a nuestros hijos y sucesores a ser mejores y más completos seres humanos. Pero, para poder ser un buen profesional de la educación física por ejemplo, no basta con que tengas una buena enseñanza universitaria, ni tan siquiera con que hayas tenido una buena enseñanza secundaria obligatoria, lo que necesitas es haber tenido una buena base desde los comienzos, ya que si la estructura del edificio no está bien planteada desde los cimientos difícilmente se aguante el monumento.

Con todo esto he querido abordar algunos de los temas que se tratan en el libro de F. Savater “ El valor de educar”, libro que os aportará una mayor riqueza en cuanto a los temas tratados y la importancia de la enseñanza al igual de la indiscutible importancia que tiene la escuela en nuestra sociedad.

martes, 29 de octubre de 2013

¿Qué es educar?


Existe un debate muy amplio sobre qué es educar y donde se sitúan las fronteras de la misma.
Algunas posturas defienden que al hablar de educación estamos hablando de todo aquello que se enseña y aprende, sin tener en cuenta que en lo que se educa sea aquello considerado como deseable; por ejemplo para aquellos que defienden esta postura un padre que enseña a su hijo a robar, estaría educándolo en el robo, y aunque esto no sea lo considerado como buena educación sí sería educación ya que transmite unos determinados valores.

Por otro lado encontramos otra postura que se centra en defender que educar es aquello que se logra de una enseñanza y un aprendizaje siempre que este considerado como lo “deseable”; es decir para los seguidores de esta postura la educación no la estaría proporcionando este padre que enseña a su hijo a robar por mucho que este esté enseñando algo, ya que robar en nuestra sociedad no está entendido como una conducta deseable. Esta postura es la que defiende Savater, y en la que yo personalmente me ubico.
Como he mencionado arriba, para mí, hablar de educación es hablar de lo deseable, ya que personalmente no veo moral aquello que algunas personas consideran educación y que se hace con agresiones físicas o psicológicas, o simplemente recurriendo a la enseñanza de lo que son consideradas como malas acciones.
Por ello para mí pegar a una persona para que aprenda no podría considerarse jamás como un modo de educar, ya que en ese caso estaríamos poniendo en juego la dignidad de las personas, y la primera característica de la educación debería de ser que esta se llevase a cabo de tal modo que no atentase contra los principios de las personas. También diremos que hay formas de enseñanza que no son educativas, como el adiestramiento, el adoctrinamiento, el amaestramiento o la doma, ya que a mi parecer estas formas de enseñanza imponen formas de comportamiento más que educar en ciertos comportamientos, no dan lugar a otras opciones ni a un aprendizaje recíproco entre profesor y aprendiz, sino que el aprendiz se encuentra supeditado siempre al que enseña.

Otro debate abierto es si el entrenamiento es o no otra de esas formas no educativas; bajo mi punto de vista este sí que es educativo, ya que para mí y en contradicción con lo que dijo Víctor en clase el entrenamiento nos proporciona valores, valores que no van separados del entrenamiento, sino que van unidos a este, ya que si no te sometes a dicho entrenamiento no puedes aprender ese tipo de valores, o siendo aún más extremistas, quizás sí puedas aprenderlos pero con el entrenamiento haces que estos valores crezcan, se hagan más fuertes y sobre todo haces que permanezcan.
Por ello al igual que en la escuela nos educan en ciertos hábitos de estudio, y nadie negaría que eso no es educación, en un entrenamiento nos enseñan hábitos de entrenamiento y convivencia con nuestros compañeros, te entrenan en esos hábitos, y por lo tanto te educan en ello. Quizás mi punto de vista venga dado a que mis experiencias en el deporte y en mis entrenamientos me han aportado educación en ciertos aspectos y  otras personas quizás no piensen lo mismo ya que sus experiencias  son muy diferentes, pero aún así soy firme en mi punto de vista y defiendo que el entrenamiento es una forma más de educación

Además, y llegando al final de este escrito, decir que para que haya educación según esta concepción deben de existir modelos de excelencia, para poder delimitar de este modo lo que nosotros dominamos como mejor o peor y de este modo saber cuales son aquellas acciones deseables y con las que realmente estamos educando.

Los educadores debemos de reflexionar sobre lo que es deseable o no para poder optar de este modo por unas cosas u otras y siempre recordar que:
“La educación supone aprender algo valioso de forma valiosa”.


Un saludo y espero vuestras opiniones para poder enriquecer así las mías.

lunes, 14 de octubre de 2013

Nadie es humano sin tener educación

La semana pasada  comenzamos con el tema 2 el cual recibe el nombre de la Educación. En este tema lo primero que nos planteó Víctor, es que  nadie es humano sin educación, ya que pese a que caminemos en bipedestación, podamos articular palabras o pensar, sin educación estas cualidades de ser humano no podrían manifestarse; este es el caso de personas que han vivido sin la sociabilización, personas que por su aspecto nadie dudaría que son realmente humanas, pero que sin embargo su personalidad, dice totalmente lo contrario, ya que estos se comportan como animales o  seres sin inteligencia.
No son habituales los casos que se dan de niños o niñas que hayan crecido sin interacción con otros seres humanos, pero desgraciadamente sí que ha habido algún caso a lo largo de la historia.
La educación es pues aquello que nos hace humanos, que nos aporta valores, que nos enseña a comportarnos en el mundo guiados por ejemplos que nuestros semejantes nos brindan. Por ello si un niño creciera en la selva criado por una manada de lobos tendería a comportarse como estos y no aprendería  el lenguaje humano ni a razonar, ya que lo que hace que ese humano lo sea de verdad es la educación que le proporcionan sus semejantes.
Visto esto queda clara la importancia de aportar a nuestros hijos una buena educación, de permitirles que interaccionen con sus semejantes, y que descubran su mundo, ya que sin educación y sociabilización el ser humano pierde toda su esencia como le pasó a Genie, una niña que fue apartada de la sociedad desde su nacimiento, que fue encerrada en una habitación por sus padres desde los doce años y que cuando fue encontrada por los servicios sociales no sabía casi ni andar, cuanto ni menos hablar.

Aquí os dejo el documental completo de Genie, se que quizás es un poco largo pero merece la pena verlo para comprender hasta qué punto es necesaria la educación en la humanidad, y aunque este quizás es  un ejemplo un poco extremo, creo que plasma perfectamente lo esencial que es la educación en nuestra sociedad.

viernes, 4 de octubre de 2013

¿Ver la tele engorda?

Respecto al tema que tratamos el pasado miércoles en clase a cerca de que comer sentados en el sofá, que he de decir que a mí me impacto bastante ya que yo jamás lo había hecho, he querido indagar un poquito más sobre malos hábitos que tenemos a la hora de comer, y que a mi parecer son más corrientes que el mencionado en clase.
Para ello he acudido a este  artículo de la revista “The American Journalof Clinical Nutrition”, que trata sobre la necesidad de comer con atención para ampliar el conocimiento sobre aquello que comemos.
Este artículo, defiende que la atención y la memoria pueden influir de manera muy significa en la ingesta de alimentos, ya que cuando estamos viendo la televisión o pendientes del teléfono móvil durante la comida tendemos a ingerir más cantidad de alimentos. El comer distraídos, puede hacer llegar a comer hasta un 10% más, y lo que es peor, que en la siguiente ingesta lleguemos a comer hasta un 25% más a causa de la sensación de no haber comido lo suficiente en la comida anterior.
Además el comer despistados también puede hacer que con el tiempo no prestemos la suficiente atención a la dieta y comamos de peor forma.

En definitiva, según este estudio el comer atentos  puede influir en la ingesta de alimentos y por lo tanto puede ayudarnos a la pérdida de peso y a mantenernos más sanos y saludables que si  realizamos las comidas con distracciones, algo que desafortunadamente ahora está muy de moda. 


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